Chalma, Estado de México

Tradiciones milenarias que aún perduran

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Significado de la Cuaresma

Posted by Webmaster on 14 Ee febrero Ee 2013 a las 3:00 Comments comentarios (0)

El miércoles pasado entró la etapa de la cuaresma, que significa cuarenta días. Se trata del tiempo litúrgico que inicia con el miércoles de ceniza y termina el sábado de Gloria. Es el tiempo dedicado por los cristianos para reconocer los pecados, arrepentirse y hacer penitencia para buscar la conversión.

Tanto el inicio como la terminación de la cuaresma son variables o movibles porque el jueves santo siempre ocurre en plenilunio esto quiere decir en luna llena. Normalmente el miércoles de ceniza cae a mediados o a fines de febrero, en la tercera o cuarta semana; por tanto la semana santa puede caer en marzo o abril. Abarca de cuatro a cinco domingos.

Cada año, la Iglesia se une durante la cuaresma al misterio de Jesús en la lucha contra todo tipo de tentaciones, y sobre todo en la noche de Pascua donde se reviven todos los acontecimientos de la historia de la salvación que exige el reconocimiento de las culpas y el compromiso de la conversión.

Estos cuarenta días o cuaresma son tiempos de penitencia, momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia, particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, por ejemplo las que hacen al santuario de Chalma y otros; tiempos apropiados para las privaciones voluntarias como hacer ayuno y dar limosna, hacer obras caritativas y misioneras.

En cuanto a la conversión y la penitencia, como temas centrales dentro de la cuaresma, fueron descritos por Cristo en la parábola del hijo pródigo. Cuyo eje principal es la figura del Padre Misericordioso donde se describe la fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna, la miseria extrema en que se encuentra el hijo luego de dilapidar su herencia, la humillación de verse en la necesidad de apacentar cerdos y desear alimentarse de las algaborras que estos comían; la reflexión sobre los bienes perdidos, el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre. El mejor vestido, el banquete y el anillo son símbolos de la nueva vida, pura, digna del ser humano, llena de alegría como debe ser la vida del ser humano que vuelve a Dios y al seno de su familia, la Iglesia.

Muchos fieles ayunaban el miércoles de ceniza y todos los viernes de cuaresma. Actualmente sólo quedan dos días de ayuno obligatorio en el calendario litúrgico: el miércoles de ceniza y el viernes santo. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 a los 59 años, el ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

El origen de la cuaresma se remonta a que antiguamente los judíos acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "habito penitencial", esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.c. la cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión. Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. También fue usado el periodo de cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de la ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres, es decir nuestros semejantes.

La oración es este tiempo es importante y sobre todo ahora que el Papa Benedicto XVI dimitirá en el encargo más importante, que es el de conducir los destinos de la Iglesia y de los fieles en todo el mundo. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios, cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor a Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Lo que debemos evitar en estos tiempos de reflexión es la hipocresía, pues Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud interior. La disipación, esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios. El sacrificio cuyo significado es "hacer sagradas las cosas" debemos hacerlas con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos asi, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y el que nos va a recompensar.

A manera de conclusión, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el sacramento de la reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. Debe ser tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta cuaresma al sacramento de la reconciliación (también llamado confesión) que como su nombre lo indica, representa la reconciliación con Dios. Mientras estaremos al pendiente de lo que ocurra con la designación del nuevo Papa, y que su Santidad el Papa Benedicto XVI nos siga incluyendo en sus oraciones como hasta ahora lo ha hecho. La información de esta colaboración fue tomada en parte de los folletos de la Parroquia de Santo Domingo, del Centro de Catequesis "San Juan Bosco" para la cuaresma de 2013.

La Rosca de Dia de Reyes una tradición muy rica

Posted by Webmaster on 6 Ee enero Ee 2012 a las 20:00 Comments comentarios (0)

Además de ser muy sabrosa, la rosca de reyes es una tradición mexicana y de algunos otros países de Latinoamérica, que encierra todo un conjunto de símbolos con mucha historia y que, a querer o no, los latinos de aquí también están adoptando.

 


Aunque aparentemente la partición de la rosca de reyes, es la culminación de las festividades de fin de año, en realidad trae consigo la promesa de que las celebraciones continuarán.

Históricamente sabemos que la religión revistió de simbolismo muchas tradiciones paganas y esta fue una de ellas.

Después del solsticio de invierno, cuando se da el día más corto del año (21-22 de dic.), en cuanto los días empezaban a alargarse y el frío a templarse, los romanos celebraban las fiestas en honor al dios Saturno, las saturnales, y una tradición de estas fiestas era la preparación de unos grandes panes redondos adornados con miel, higos, dátiles y otras frutas que se repartían a todos, incluyendo plebeyos y esclavos.Se le atribuye al rey Felipe V (1683-1746) el haber llevado de Francia a España esa costumbre, que pronto se empezó a acoplar a las celebraciones de la Navidad, y que con la rosca de reyes se daban por terminadas.

Por la historia sabemos que al pan se le ponía una haba, semilla que representaba el renacer, el empezar un nuevo ciclo y a la persona que encontraba aquella semilla se le nombraba rey de la fiesta y de ahí que la rosca se llamara rosca de reyes... Con el tiempo se cambió la tradición y a la persona a la que le tocaba la semilla también le tocaba pagar el pan.

Al convertirse en costumbre religiosa, se acomodó la partición de la rosa el día 6 de enero, día en que el cristianismo celebra la Epifanía del Señor, manifestación de Dios a los Reyes Magos, con los que muchos asociaron el nombre de rosca de reyes y se le empezaron a dar simbolismos nuevos a toda la ceremonia: Ya no fue una haba la que se escondía en el pan, sino una figurilla del niño Dios, escondido porque el rey Herodes lo quería matar. El cuchillo para partir el pan serían las espadas de los soldados y el que lo encuentre o le toque el niño, tiene que ocultarlo hasta el día dos de febrero, fiesta de las candelas o Día de la Candelaria.

Que es, cuando la tradición católica indica que hay que hacer la presentación del niño en el templo. Se lleva a bendecir la imagen del niño del nacimiento, puesto en una canasta adornada con velas, y el agraciado padrino que lo encontró en la rosca ahora tiene que hacer una fiesta o al menos una comida (desayuno o cena) e invitar a los que estuvieron el 6 de enero en la partición de la Rosca de Reyes… Dado que una celebración de este tipo, fácilmente se puede convertir en una fiesta de barrio, algunos trataban de evitar el encuentro con el Niño en la rosca, para evitar el compromiso, pero eso se solucionó colocando varios niños en la rosca para que haya más de un padrino y se compartan gastos. Y si algunos tratan de evitar encontrar al niño, la mayoría lo busca, porque lo ven y reciben como una bendición y eso garantiza que esta tradición seguirá por muchos años más.

Que disfruten su Rosca de Reyes Amigos.

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